viernes, 10 de noviembre de 2006

Aquello en lo que no pienso, deja de existir

Foto: Tejado y luna. Vivinera (Zamora)


Acabo de cenar un vaso de leche con colacao y cereales de esos que parecen patatas fritas, pero en pequeño, que se llaman kelogs o cosa parecida, y me he quedado satisfecha. No hubiera deseado cenar otra cosa. Lo digo ahora que ya cené y que... me costó 15 minutos decidir el menú. La leche con colacao deja el estómago muy agustito, ¿a qué sí?
Cambiando de tema (porque hablar de comida da hambre y no está una como para tomar segundo plato...) qué foto más bonita, ¿verdad? me encanta. Es de la primera casa que hay a la entrada de Vivinera.
La luna es de todos.
Estaba pensando hace un rato en una frase que, a su vez, pensé hace mucho tiempo, supongo que entonces el motivo era de cierto calado, aunque ahora ya no lo recuerde:
Aquello en lo que no pienso, deja de existir.
Está claro que me refiero a obviar cosas, o casos, que me desagradaron o me hicieron daño.
Así como que no quiere la cosa, la frasecita ha acabado sedimentándose dentro de mi. Y da resutado, lo juro. No importa que mentes lúcidas me digan que es una solemne estupidez. A mi me sirve y eso es lo que cuenta.
Si a alguien le viene bien, ahí va. Con todo mi cariño.
Vamos a ver... hay matices, claro que los hay... pero es al sentido intrínseco al que me refiero.

5 comentarios:

Isabel Romana dijo...

Seguro que da resultados dejar de pensar en los recuerdos desagradables hasta que desaparecen. Siempre que no sean asuntos pendientes, porque en tal caso lo único que se consigue es que queden sin resolver.
A mí también me gusta tomar la leche con colacao. Saludos cordiales.

male dijo...

Preferible dejar de existir que de pensar, para mi gusto. Mo sé qué opinarán los recuerdos.
Tampoco sé que es colacao.
Si Angelusa gusta explicar, agradecida.
Hasta el próximo pensamiento...

gonzalo dijo...

la luna, aquella mujer de la noche.

Arare_ dijo...

Cierto: Es mucho más fácil de controlar un grupo de ciegos... y si pueden ser sordos, aun mejor, y si son ciegos y sordomudos, todavía es más guay. Me refiero por parte del poder. Lo malo es que siempre hay quien recupera la vista, quien rehabilita la facultad de hablar y quien se compra un sonotone. Y entonces se arman revoluciones.

Pero si.

La leche con colacao es entrañable, aunque yo soy más de Nesquic!!!

Angelusa dijo...

Isabel romana, por ahí iban los tiros, por ahí.
Qué estupendo lo del colacao:-))Un saludo.
Male, sabiendo como sé lo pragmática que eres, no esperaba de ti otra respuesta. Un beso, prima.
Gonzalo, ¿qué seríamos sin poesía? Saludos.
arare, guapa, el género humano es imprevisible... nada de lo establecido funciona al cien por cien... y cualquier justificación se me escapa de las manos. Besito marinero.