martes, 23 de enero de 2007

"Cachuscas" rojas

Foto: Frío despertar. Alcañices (Zamora)

Va a nevar, lo dicen en la tele. Y además, la Sierra de la Culebra lo sopla. Lo sopla, eso es, porque hace una rasca hoy en mi pueblo digna del Polo Norte. A mí, que tengo el termostato estropeado, me gusta sentir el aire frío queriendo penetrar a través de mi piel. Y lo dejo. Me gusta que el viento fluya a su antojo sobre mi, entorno a mí.
Cuando nieva, el paisaje se viste de principito de cuento, con frac y guantes blancos. Todo tan limpito y virginal que da gloria verlo. De pequeña jugaba a estrenar la nieve. Era un juego infantil que acabamos convirtiendo en costumbre al subir al colegio. Nada podía satisfacerme más el primer día de nevada que ponerme las “cachuscas” rojas y dejar plasmados esos intrincados dibujos del suelo de las botas sobre la nieve blanca como la nieve. No recuerdo que los pies se me hubieran aterido nunca, ni las manos al hacer bolas. Bueno, aunque a veces los sabañones limitaban el arte de hacer pelotas de ataque y estampanarlas sobre la cabeza o la espalda de alguna niña que desde ese mismo instante, y hasta el día siguiente, se convertía en la peor de tus enemigas. Pero es que yo también recibía bolazos y, por tanto, aquellas guerras no eran otra cosa que una estrategia de supervivencia si querías llegar con algo de dignidad a clase. Dignidad empapada, eso sí, pero sobre todo con la satisfacción del deber cumplido, porque tener a mano toda la nieve del mundo y no usarla era algo así como tener pan y pasar hambre.
Declararle la guerra a los chicos era más peliagudo y previamente teníamos que establecer una buena táctica: o bien teníamos buenos parapetos para defendernos, inaccesibles a ellos, (desde el balcón de alguna casa) o bien el número de enemigos en una confrontación cuerpo a cuerpo tenía que ser ostensiblemente inferior al nuestro. Lo ideal era uno por cada media docena de niñas porque ya se sabe que los chicos son más brutos que las chicas (y véase que no digo “salvo excepciones”): en una guerra de nieve mixta siempre algunas gafas acababan con los cristales hechos añicos ya que ellos siempre tiraban a la zona más susceptible de ser destrozada, no se conformaban con hacernos un simple moratón, si se podía romper algo, mejor que mejor.
Hablo de mis 6, 7, 8 años, cuando el interés por las cuestiones cotidianas no era otra cosa que ir descubriendo los atajos para poder seguir transitando por la vida sin tener que pagar, a cada paso, peaje.


Nunca me había parado a pensar porqué mis botas de agua siempre las elegía de color rojo, quizás por el contraste con el blanco y así se me veían mejor. (Con lo poco presumida que soy ahora... Hay qué ver lo que cambia una con el tiempo).

14 comentarios:

juanmi dijo...

todos cambiamos, querida angelusa, pero respecto a lo presumida, pienso, desde mi isla, que siempre queda intrinseco en la mujer.toda mujer es coqueta por naturaleza, asi que si no te has dado cuenta, libremente pienso que, podrías salir corriendo a por unas botas de agua color verde, ya verás que hasta la culebra nevada, te dirá, hombre, angelusita por aquí, como has crecido, estas cada dia más guapa, y fijate amiga, y tu sin creertelo.

enhorabuena por tus palabras:
1 beso enorme
juanmi

nac dijo...

Pues sí, todos cambiamos. Es lo que tiene hacerse mayor. Sin embargo -¡gracias a Dios!- queda siempre algo de "niño" en nosotros. ¿No te encanta cuando pisas la nieve y hace "¡crunch!"?.
Cuando nieva, embelesada por ese sonido, llegaría tarde a todas partes si me dejara llevar.

QUETTA dijo...

¿Cómo que no eres presumida? No tendrás ahora unas "cachuscas" ROJAS, pero tienes un precioso chaleco ROJO, comprado en una tienda marinera en Cambrils (con etiqueta para poner el nombre de tu yate incluida, por más señas) que es la enviadia de todas tus amistades femeninas. O sea, que presumida sí.
Un beso.

Arare dijo...

Yo habría querido tener unas katiuskas rojas, las que vendían en mi barrio (eso siempre se compraba en las tiendas de barrio, no se iba una nunca a "Barcelona" para comprar eso, sólo para comprar zapatitos de charol para el domingo de Ramos y esas cosas)... en mi barrio esas botas de goma feísimas siempre eran asquerosamente negras. Lo que sí era rojo era la capa impermeable con capucha y dos agujeros para sacar las manos... era horrorosa pero para no mojarse le daba veinte mil vueltas a cualquier paraguas, vive dios!

Angelusa, me has hecho revivir tiempos ¿mejores? (no, sencillamente, tiempo pasado y no tan maravilloso como nos parece. Diferente, eso sí)

muy buena la música... ¿Bach? Supongo!

Un besazo, amiga!

(nos estamos currando la web en castellano, hermosa, ya queda menos)

arrobita dijo...

oye pero..

entonces el aire tambien penetra?

claro, por eso aqui dicen que estamos "jodidos" con el viento del moncayo

Javier dijo...

Suerte la tuya que tenías "cachuscas" rojas. A mi, de pequeño, en Ávila... botas "Segarra" y adelante. Eran horrorosas y duraban... ¡joder lo que duraban!

Creo que voy a salir a dar una vuelta, a lo mejor veo tus huellas en la nieve y las sigo. Si te caes en el camino mueve los brazos y piernas y Angelusa, que rima con musa, se convertirá en una angelita.

Te mando un beso nevado.

Arroba dijo...

jajajajaja
jajajajajajaja
ajajajaj, ay. perdonen que entre asi pero el coment de arrobita (que no es mi hija) me ha hecho tanta gracia que no he podido menos que empezar asi.
Gelusa, ay que recuerdos me has trido con esa imagen, que aunque mucho más lejanos que los tuyos, los tengo muy nítidos.
Hola arare, si que eran negras y feotasssss, las botas, pero no había otras.
Gracias por ella, presumida, queres muy presumidaaaaaaaaa (tiene razón queta)

Angelusa dijo...

Juanmi, jejejeje, pero qué bonito eres. Te aseguro que no soy el prototipo de mujer coqueta porque... me falta belleza y la verdad es que ese dato no me importa en absoluto. Gracias de todos modos. Un besito.

Nac, ¿somos nosotros quienes cambiamos, o es el mundo el que cambia? Quizás los cambios sean en nuestro entorno vital pero nuestra mente sea quien sufra las fracturas. Acabo de ver Haus y quizás esté intentanto emularlo haciendo este diagnóstico. Besín, so guapa.

Quetta, que no soy presumida, bien que lo sabes (tu si que lo eres...) El chaquelito rojo es una pasada, es verdad; si me regalas el yate, te lo presto. Salada, que eres una salada. Muás.

Arare, a mi las negras tampoco me gustaban,tuve algún par también, pero eran las brillantes, las de mis hermanos eran las negras mate que si que eran feas, sí.
Tienes razón, no fueron exactamente mejores aquellos tiempos, tendemos a magnificarlos; fueron diferentes sencillamente.
Bach, si, un concierto de piano maravilloso.
Avisa cuando esté la página del todo, para enlazarla y para morirme de la envídia. Besito marinero.

Arrobita, (aquí van muchos jajajajajás) decir que el aire penetra es una manera de hablar, mujer. Aunque... en qué estaría pensando yo, ¿verdad?
:-)*

Javier, botas Segarra para chicos, eso es. Aún existen, ¿lo sabías?
Sería estupendo que me encontraras en la nieve. Que nos encontráramos en la nieve, tu con tus segarras y yo con mis cachuscas rojas.
Un cálido beso para tí.

Arroba, esta Arrobita (QUE NO ES TU HIJA) es la monda. Bueno, la verdad es que hablar de nevadas hace que todo el mundo evoque su niñez. La nieve tiene algo mágico, no sé, esa calidez helada...
Beso-te.

Gusthav dijo...

Buenas Angelusa, qué se siente agarrar la nieve? jugar con ella? Lanzar Bolazos? Y recibirlos?

Yo nunca he tenido la oportunidad de hacerlo (Buuu!!!)

Saludos, abrazos y besos.

Nice Day, con toda mi Alma:
Gusthav

Arthur dijo...

Bueno Angelusa, yo hacía eso,, pero no en época de clases, yo lo hacía en vacaciones, cuando iba a la Patagonia. Pero no es lo mismo hacerlo en la provincia que en tu localidad.

Por cierto, qué es aterido?

Y qué es cachusca?

Saludotes, abrazotes y besotes.

Sweet Dreams, de todo Corazón:
Arthur

Charles de Batz dijo...

Que maravilla era aquella de sentir como crujía a nieve cuando estando recién caída la pisábamos con nuestras botas.

Las "cachuscas" que teníamos nosotros eran de color verde, y jugábamos a ver las de quién aguantanban mejor los charcos, el barro y la nieve; resultado: calcetines congelados, gripazo y bronca en casa por "andar por ahí como unos salvajes".

Me ha gustado mucho tu evocación y el modo en que cuentas aquellos recuerdos... El tiempo pasa y nosotros cambiamos hasta tal punto, que somos capaces de ver aquellos recuerdos de nuestra vida cotidiana, en los que sólo nos ocupábamos de disfrutar el momento, como preciados tesoros que perdimos hace tiempo, mucho tiempo...

Salud

juanmi dijo...

haber haber si me entiendo, todo ser es bello, no ibas ha ser tu menos...
por cierto, hoy gaste tu pagina de tanto y tanto escuchar essta delicia de música, que por cierto tambien es muy coqueta y me hace volar mas alla de la dichosa ventana de la oficina.

1 beso
juanmi

Sentado dijo...

Claro, las cachuscas rojas como tú.
Roja masona republicana libertina y libertaria, como dice Quequé.
Que te quedes igual. Oye ¿ya puedes aplaudir?.

Angelusa dijo...

Gustav, pues es un placer estupendo. Claro si nunca has visto y tocado nieve, por mucho que te diga...

Arthur, aterido es helado de frío, entumecido. Cachusca es una palabra que se usaba en mi tierra, derivada de katiuskas (cuyo origen es ruso por lo menos; tengo que mirarlo) y son botas para agua y nieve.

Charles, resulta que al final todos guardamos recuerdos similares de puertas para fuera. La nieve, el río, las caidas de bici, las excursiones larguísimas que duraban una tarde de domingo... Ahora lo más que recordarán será que la batería de la play nitendo era alemana y duraba más...

Juanmi, la beleza interior, dices, ¡ah! Qué rico eres:-)*
Vale, pues en nombre de Basch y en el mio propio, te regalo su concierto.

Sentado, sobre todo libertina...
Sí, ya puedo aplaudir; con el último tratamiento, como le pasó a la mujer del anuncio del Ariel, mi vida ha cambiado.
Besitos para todos.