Fuimos a buscar piedras a la orilla del río. Con sumo cuidado elegimos cuatro. Yo soy, por razones obvias, la piedra más grande, después está la de Diego (que ya no viene con nosotras porque es mayor), la tercera piedra es Mimi y la más pequeñita es Ro. Las hemos lavado concienzudamente y, una vez secas, con un rotulador le he puesto nuestros nombres.
Desde hoy somos piedras, las niñas así lo han decidido.
Me encanta que esta vez la idea haya sido suya.

1 comentarios:
Identificarse en otro/a es un juego muy placentero que gusta a todo el mundo. Nunca me había planteado identificarme con una piedra, pero lo haré. Besos, querida amiga.
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